El resultado de las elecciones parlamentarias del 8 de febrero en la República de Irlanda quebrantó el sistema de partidos del país. Después de más de 90 años de bipartidismo entre el Fianna Fáil (FF) y el Fine Gael (FG), ambos posicionados (2) en el centro-derecha, el Sinn Féin ha conseguido ganar peso dentro del Dáil Eireean (1).
El partido, de izquierdas y republicano, se ha hecho con el 24,5% del total de los votos (mejor sufragios para evitar la repetición), situándose como la fuerza más votada del país. Sin embargo, el sistema de votos por transferencia de la República de Irlanda ha favorecido que el Sinn Féin no sea el partido con más asientos en la cámara. La formación política, que aún carga con la polémica de haber sido el brazo político del IRA, se ha convertido en la más votada de la isla gracias a la promesa de implementar (2) políticas sociales. Este cambio drástico, además de haber dibujado un parlamento fragmentado, ha desestabilizado el sistema político irlandés.
Según los analistas, el cambio de liderazgo dentro del partido en 2018 fue decisivo. Garry Adams, antiguo dirigente del Sinn Féin, había sido objeto de críticas por su supuesta vinculación con el IRA. La cesión de poder a Mary Lou McDonald, figura mucho más moderada que su predecesor, aumentó la popularidad del partido nacionalista. Lou MacDonald trazó las líneas de un partido de corte socialdemócrata que se posicionó (2) en contra de las políticas de austeridad e impulsó medidas sociales. Lou MacDonald consiguió alejarse, como la cara más visible del Sinn Féin, de la época de los Troubles y el IRA, a la vez que defendía uno de los valores principales del Sinn Féin: la unidad de las dos Irlandas.
Que el Fine Gael y el Fianna Fáil solo hayan obtenido 35 y 38 asientos respectivamente se entiende como un voto de castigo al establishment político. Ni los avisos de los partidos tradicionales, que tildaron de extremista al Sinn Féin, ni el “Up the IRA” en la cámara del diputado del Sinn Féin, (sobra) David Cullinane, (sobra) han frenado la voluntad de cambio de la sociedad irlandesa. De hecho, los datos demuestran que los irlandeses han votado a la izquierda más que nunca.
En su campaña, el Sinn Féin se ha opuesto a la alzada (subida) de los precios del alquiler y se ha manifestado abiertamente contra el famoso impuesto corporativo del 12,5%. La promesa de construir 100.000 viviendas –criticada por irrealista (poco realista)–, junto a la propuesta de invertir dinero público en el sistema de salud han cuajado entre los jóvenes irlandeses que no llegan a final de mes a pesar de tener buenos empleos y ven que los indicies de mendicidad en el país están alcanzando niveles históricos.
Los analistas remarcan el carácter novedoso de las propuestas de izquierdas del Sinn Féin. “La izquierda puede parecer muy atractiva al país. Especialmente porque, a diferencia de la mayoría de Europa, la izquierda nunca ha estado en el poder en Irlanda” (,) señala Michael Marsh, profesor de Ciencias Políticas en el Trinity College de Dublín.
Según el periódico The Irish Times, los resultados son un gran reto político. La mayoría necesaria para formar gobierno es de 80 escaños, por lo que con la fragmentación parlamentaria que han dejado las últimas elecciones será necesario un pacto de, al menos, tres bandos. Un pacto entre Fine Gael y Sinn Féin resulta improbable, ya que Leo Varadkar, líder del FG, llegó a decir que el partido izquierdista “no es normal”. Además, con los resultados a pie de urna, Lou MacDonald ya expresó su deseo de formar un gobierno de izquierdas con formaciones independientes. “La coalición que planteo es difícil, pero no imposible”, dijo la dirigente del Sinn Féin.
El periodista y ganador del European Press Prize en 2017 y del Premio Orwell, Fintan O’Toole (,) destaca que el nacionalismo no es la clave de la victoria del Sinn Féin en la cámara irlandesa. “Esto va mucho más allá, la mayoría de los irlandeses tiene trabajo. El problema viene cuando tienes un trabajo estable y aun así no puedes pagar el alquiler –un (el) 62% más caro que en 2013– o permitirte ir al médico”. La sociedad irlandesa, ya distanciada la épica del IRA, se ha inclinado por creer en la promesa de cambio y en el lema de campaña del Sinn Féin: “Giving workers and families a break” (3).
- Cuando una institución tiene un nombre que no es de uso habitual es preciso poner entre paréntesis de qué se trata. En este caso es el Parlamento.
- Aunque posicionar e implementar están admitidos por la RAE, tienen más arraigo en la tradición literaria española situar (del latín situare) y aplicar (del latín applicare) o realizar (contracción de real e izar, aquello que se hace).
- Los eslóganes hay que traducirlos porque los lectores no están obligados a saber inglés.
El texto está muy bien armado y las fuentes elegidas para fundamentarlo están bien escogidas.